Se necesita vocación
julio 29, 2010 at 5:01 pm Deja un comentario
Hace unos días mi mamá llevó a mi abuelita a que la revisara el internista del Hospital Regional Universitario de Colima, porque después de su operación de cadera tuvo un flujo extraño que no le permitía una correcta cicatrización. Obviamente, no sabíamos lo que le pasaba, y fue por eso que la llevaron al hospital donde la habían operado. Considero que ni mi mamá ni mi abuelita son sentidas ni delicadas, pero por lo que me contaron, el médico que las atendió se pasó de grosero, al punto que mi mamá le dijo que nunca un doctor las había tratado tan mal, y al salir de consulta mis mujeres fueron con la trabajadora social a poner una queja.
El médico que las atendió fue Fernando Francisco Gutiérrez Anguiano. Tal vez ese no era el mejor de sus días, OK, pero eso no le da derecho a tratar a sus pacientes como estúpidos. Se requiere vocación para hacer su trabajo todos los días: atender pacientes, hacer diagnósticos, revisar expedientes, qué sé yo; si no le gusta, entonces está en el lugar equivocado.
Pareciera que a algunos médicos se les olvida que uno no estudió medicina, y que si los va a consultar es porque busca una solución a sus padecimientos, y no porque nos guste que nos traten como idiotas.
“La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones…” Médicos, ¿les suena conocido?
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